En muchas culturas asiáticas, el arroz no es simplemente un acompañamiento. Es un alimento esencial, presente en la vida cotidiana y profundamente ligado a la tradición gastronómica de numerosos países.

En Shanghai Mama, el arroz también ocupa un lugar importante en la mesa. Su función va mucho más allá de completar un plato: ayuda a equilibrar sabores, acompaña salsas y permite disfrutar de cada elaboración de una manera diferente.

Un alimento ligado a la cultura

Desde hace siglos, el arroz forma parte de la alimentación y la cultura de numerosos países de Asia. Su cultivo ha marcado costumbres, formas de cocinar y maneras de compartir la comida.

En la mesa, es habitual encontrarlo junto a elaboraciones con sabores intensos, carnes, verduras o diferentes tipos de salsas. Su sabor suave y su textura permiten crear un equilibrio con platos más especiados, salados o aromáticos.

Cada arroz tiene su momento

No existe un único modo de preparar o servir arroz. Dependiendo de la variedad y de la receta, puede convertirse en un elemento completamente diferente dentro de una comida: desde un arroz blanco sencillo hasta elaboraciones salteadas con ingredientes que aportan nuevos aromas y matices.

En la cocina china, además, el arroz tiene una relación especialmente estrecha con la idea de compartir. Los platos se colocan en el centro de la mesa y el arroz acompaña diferentes elaboraciones, creando una comida variada y llena de contrastes.

El equilibrio también está en la mesa

En Shanghai Mama entendemos el arroz como parte de ese equilibrio que caracteriza a la cocina asiática. Un acompañamiento sencillo, pero capaz de transformar la manera en la que disfrutamos de un plato.

Porque a veces, para descubrir todos los matices de una cocina, hay que prestar atención también a aquello que parece más sencillo. Y el arroz es, sin duda, uno de los grandes protagonistas de la mesa asiática.